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miércoles, 26 de marzo de 2025

🫶 A Través del Cristal: Amor y Fuerza en la Incertidumbre

 Nota de la autora: Esta publicación es una reflexión poética y personal escrita desde el respeto y el afecto para acompañar emocionalmente a un ser querido en un momento difícil de salud. No ofrece consejos médicos ni diagnósticos.

Hay momentos donde el mundo se para de golpe y la vida cambia en un segundo. Acompañar a quien amas a través de la distancia de un hospital es duro, pero el amor forjado en los años es el ancla que nos mantiene en pie.



(¡Eras una adolescente!
en un cuerpo de mujer
en aquel momento
yo te creí ¡loca de atar!)

(Por cometer una locura
¡nada más y nada menos!
que toda una boda
ibas a preparar.)

(Habías encontrado
al hombre perfecto
a un ser que idolatrabas ya,
esa persona amable y considerado.)

(Aquel con el que
te ibas a casar.
La felicidad la saboreabas,
incluso la podías tocar.)

(Ahora comprendo esa locura,
esa manera de actuar,
ibas un peldaño por encima
en tu manera de hacer y de actuar.)

(Era tu media naranja,
os encontrasteis los dos
y hasta el día de hoy
una vida llena de amor.)

(Ese hombre con el cual
te has sabido compaginar,
quizás son muy pocas las veces
que dos personas son tal para cual.)

(Ahora, él está ausente,
pero presente en todos está,
aunque él no lo perciba
la preocupación ocupa un lugar.)

Preocupación por cada segundo,
preocupación por algún cambio en él,
pero la preocupación más grande,
en tu mente vueltas y más vueltas da.

Por encontrarte en una
incertidumbre, porque te ha dejado
sin saber cómo actuar,
totalmente desamparada.

Cuando lo miras y está quieto
bajo esas sábanas de hospital.
Máquinas que lo controlan
y le ayudan a respirar.

Por ti ella respiraría,
por ti en vela está,
por ti pierde sentido la vida,
por ti los sueños alejándose van.

Es la mitad de tu alma,
es tu sueño de juventud,
es tu presente y tu futuro
donde hoy todo se paró.

Hoy tengo seca el alma,
vivo en un sinvivir,
te veo desamparado
y solo en esa habitación.

Aunque quisiera,
no puedo hacer nada,
desde lejos tengo que mirar,
el silencio es eterno.

Es vivir sin saber,
pensando constantemente,
¿cómo o dónde, quién o qué?
preguntas que no me puedo contestar.

Amargura por verte así,
pero de algún modo te puedo mirar,
pendiente de una máquina
que te hace respirar.

A veces un traspié te hace caer
sin saber cómo sucede,
de un momento a otro
tu mundo un giro te da.

Estábamos en un momento dulce,
en una nueva juventud,
donde miles de proyectos
de golpe se acaban de estancar.

no hacen nunca distinción,
aparecen de repente
y de repente todo se derrumbó.

Una familia rota,
rota y llena de desesperación,
por ver cómo inconscientemente

Dormido te encuentras,
el sufrimiento amortiguado va,
el mundo se ha parado,
el mundo ha dejado de girar.

Pero hoy más que nunca
fortaleza no me debe faltar,
porque aquí mañana,
me vuelves a encontrar.

Me resulta muy difícil,
pero para ti lo es aún más,
yo te sigo cada segundo
y solo por un cristal te puedo mirar.

El reloj gira y gira,
el día no tiene un final,
te debates ante un abismo
que fuertemente vas a traspasar.

Mis fuerzas te las doy,
sin ti, nada es igual,
no veo un mañana
donde tú no puedas estar.

Nos preparamos para todo,
pero cuando llega
¡qué difícil resulta
el poderlo afrontar!

Hace unos días, éramos
los seres más felices. Lucía,
a este mundo llegó, otra nieta que
recibíamos con cariño y mucho amor.

Muchos planes se forjaron,
todos llenos de ilusión,
ver cómo nuestra familia
poco a poco creciendo está.

Es volver a encontrarnos,
en antaño, a nosotros mismos,
cuando nuestro hogar
empezamos a formar.

Hoy más que nunca juntos
vamos a luchar, como aquel día
donde sellamos nuestro cariño
y sobre todo nuestro amor.

Juntos vamos a superarlo,
solo no te voy a dejar,
codo con codo,
mano con mano.

Juntos hasta el final,
¡no sé por cuánto tiempo!
ni una fecha fijada está,
solo pido un poco más.

Para ver crecer a nuestras nietas,
disfrutar de nuestros hijos,
eran dos y hoy cuatro son,
para seguir contando los días.

Para seguir envejeciendo los dos,
para que cada 21 de agosto
nuestros ojos se vuelvan a mirar,
como aquella primera vez.

Te espero en el silencio de la noche,
te espero en cada amanecer,
a pesar de mi tristeza
sé que sabes, que aquí te esperaré.

En un sillón acurrucada,
quieta sin quererme mover,
deseando que el día llegue
para volver a verte otra vez.

En mi mente te tengo presente,
fuerzas te intento enviar,
calmarte interiormente
y deseando poderte abrazar.

Mis miedos son muchos,
pero seré valiente sin más,
para ayudarte en este instante
onde tienes tanta necesidad.

El teléfono siempre conmigo,
me alivia y me da pavor,
pero mientras amanece,
solos estamos los dos.

Juntos podemos,
y hay toda una familia detrás
donde todos juntos
unidos vamos a estar.

Sé que lo vas a conseguir,
porque sé que sabes que estoy aquí,
viendo pasar las horas,
mirándote a través de un cristal.











 

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