• A veces, una conversación ajena escuchada al vuelo es capaz de encender la chispa de una historia profunda. Este relato de ficción nace de la improvisación y se adentra en la piel de una madre que se enfrenta al diagnóstico inesperado de una malformación cardíaca en su bebé recién nacido. Una mirada literaria al pánico de los hospitales, la culpa, el peso en la infancia de los hermanos mayores y la inmensa fuerza que se necesita para aferrarse a la vida.
Un embarazo deseado ,
no había nada más
que me hiciera ilusión ,
sería el segundo ya ,
pero deseados y
con mucho amor .
La primera ecografía ,
era volverme a ilusionar ,
escuchando los latidos
de su corazón ,
es una sensación
difícil de explicar ,
sólo cuando vas a ser madre,
la puedes comprender,
entender y te hace sufrir
por ese nuevo ser,
que en tú vientre crece ya.
Con la primera ecografía,
todo te lo explican,
tú lo imaginas,
incluso rostro le puedes poner,
aún sin saber , si será ♀️♂️
hembra o varón.
Cada vez que mi vientre crecía,
mis sueños crecían más y más,
pensando cómo sería,
y que todo el proceso fuera normal.
Las dudas que a cualquier
madre le pueden surgir.
Mi vida era la misma,
cada día ,me iba a trabajar,
la rutina no variaba
me levantaba y a Susana
en el cole la dejaba
y después me tocaba fichar.
8 horas de trabajo , más
los quehaceres de un hogar , con mi
pequeña de tres años y mi futuro
hijo , que cada día abultaba más.
Cada ecografía,
me confirmaba que estaba bien,
a los 7 meses a Lena la conocí
en esa última ecografía,
se dejó ver , la vi preciosa.
En mis brazos la quería tener,
faltaba muy poco , entraba
en la recta final.
¡Sólo 7 kg. me engordé!
Me encontraba perfectamente
y Lena estaba bien . Por política
de empresa , a los 7 meses,
comenzó mi baja maternal.
Tenía más tiempo
para estar con Susana
antes de que Lena pudiese nacer.
Iba a ser su hermana mayor.
Y aunque era muy pequeña,
los celos podrían surgir.
----- Mamá mi muñeco para Lena,
¿Le gustará? en la cuna mamá.
----- Mira Susana , este vestidito es tuyo,
¿se lo guardamos a Lena?
----- Si, mamá , tiene flores
----- Mira en esta foto lo llevas puesto,
¡Ves , que guapa estás!
Susana se puso a reír , ante la foto de
ella , que le mostraba su mamá.
Así madre e hija
pasaron los dos últimos meses
de gestación , preparando toda
la ropita de su pequeña hermanita.
La que en muy pocos días,
podría llegar.
La hacía participe
de todos los preparativos.
Para que cuando naciera
se hubiera acostumbrado
a su compañía ya.
Escuchaba sus latidos.
Y sus pequeñas pataditas,
cuando se hacía notar.
cuando le leía un cuento antes de
dormir y Susana me hacía un sitio.
Para que su hermanita,
a su lado pudiera estar.
Fueron dos meses,
de unos momentos entrañables,
los que con mi hija pude pasar.
En cuanto naciera Lena,
los cuidados serían para ella.
¡Sin descuidar a Susana jamás!
Y el momento del parto llegó.
Un 29 de Diciembre,
en nuestras vidas irrumpió,
a las 7 de la mañana.
A Susana con sus abuelos
la tuvimos que dejar,
había algo urgente,
que necesitaba mi atención.
Lena estaba a punto de llegar.
Entramos al hospital , la dilatación
había comenzado , había roto aguas
y había expulsado el tapón.
Era un parto muy rápido
y al quirófano me llevaron ya.
No tardó ni dos horas,
cuando Lena llegó.
En un momento todo fueron
prisas y carreras de un lado
para otro . Muchos cálculos
no hice , para darme cuenta,
de que había una complicación.
¡Entré en pánico!
nadie me decía nada,
pero mi bebé,
todavía no lo había podido ver.
Mi marido salió
del paritorio y allí,
con la comadrona
y el médico me quedé.
Me tenían que dar unos puntos.
---- ¿Doctor cómo está la niña?
Entre balbuceos pregunté.
---- El bebé tiene una malformación
en el corazón , te terminamos
de coser , la niña está en la UCI,
esperando un helicóptero, para
llevaros a Madrid a las dos.
(Esas fueron las primeras palabras,
que mis oídos pudieron escuchar)
Un frío casi helado,
mi cuerpo lo recorrió.
Noté cómo el pánico
me atrapaba, mi mente
casi se paralizó,
miles de preguntas se agolpaban,
pero mi boca no se atrevía ni hablar.
----- ¿Doctor que le pasa
a mi hija , cómo está?
Con voz calmada,
el doctor me empezó a hablar:
---- Su corazón tiene
una malformación y en cualquier
momento se puede parar.
Os vamos a trasladar a Madrid,
hay un quirófano preparado,
en cuanto lleguemos
la van a intervenir.
La operación es muy crítica y
cualquier cosa puede pasar.
Hay que intervenir
lo antes posible , es un bebé
muy fuerte , si ha sobrevivido
estos nueve meses,
estoy seguro de que
todo lo va a superar.
La comadrona, me ayudó
a vestirme, el helicóptero
había llegado ya, mi hija,
mi marido y yo
acompañados por
un equipo médico,
que a mi hija atendían en todo
momento, nos fuimos a Madrid.
El viaje más duro y largo,
que en mi vida he podido hacer,
aún estando recién parida,
no tenía ningún dolor,
solo veía el sufrimiento de mi hija,
y el corazón se me encogía,
no sé si de rabia o de dolor,
viendo ese pequeño cuerpecito
y todo el dolor que ella podía
sentir, acababa de llegar
y ya podía saber como
el sufrimiento hacia su función.
Mi marido y yo
íbamos agarrados de las manos,
no mediamos palabra alguna,
teníamos nuestro propio corazón
encogido por el dolor.
En ninguna ecografía,
habían visto esa malformación,
mi hija recién nacida,
se debatía entre la vida y la muerte,
cualquier cosa podía pasar.
Llegamos a Madrid,
6 horas, duró la operación,
pediatras, cardiólogos,
más de 10 médicos, con ella
en quirófano entraron.
Conteníamos la respiración,
esperando alguna noticia,
que alguien nos pudiera dar.
Todo había transcurrido bien,
pero ella estaba en la UCI
y a mí me dieron una habitación,
que no usé en ningún momento
porque las horas me las pasaba
en aquel y largo pasillo.
Las primeras 24 horas
eran críticas y con mi bebé
me quise quedar, aún en la distancia
y a través de una ventana,
de ahí no me quise mover.
Una vez hablamos con
el cirujano nos preparó para una
siguiente operación, en cuanto
engordara unos gramos, había
que volver a intervenir.
En su primer añito, cuatro
operaciones sufrió, engordar 200
gramos, le costaba una eternidad,
un proceso lento y muy doloroso.
Hubo un momento en el que
me encontraba tan hundida,
que deseé, que mi hija dejara
de sufrir, que hubiera sido mejor
que no hubiera nacido con vida,
si me hubieran dicho en algún
momento que su corazón
sufría una malformación,
sin dudarlo, hubiera
querido abortar.
Verla sufrir día tras día,
es mucho dolor, en un ser
tan pequeño y con tantas
pruebas de superación.
Más de tres cuartos de su vida,
los hemos pasado de hospital en
hospital, lleva más de doce
operaciones y cada vez que hace
un cambio, es otra operación más,
todavía no hemos acabado,
cada tres meses un control.
Si que pensamos, denunciar al
médico, que desde un primer
momento en sus manos me puse,
pero lo primero era mi hija
y su lucha por la vida, la denuncia
pasó a un segundo plano.
No me quejo de la asistencia
que recibe en todo momento,
por que a ella no la dejan
nunca de atender.
Así que hoy por hoy,
viéndola a ella feliz,
la denuncia la descartamos.
Nunca se vio esa malformación,
y hoy a ella la tenemos con nosotros.
Hoy tiene 5 años,
son los que acaba de cumplir
y mucha vida por delante,
es muy alegre, contagia a los demás.
Su vida transcurre como cualquier
otro niño de su edad, con más
precaución, pero no
le prohibimos nada.
Tiene mucho carácter
y es muy independiente,
cuando se cabrea es de armas tomar,
pero luego es muy noble y muy
cariñosa.
Su vida está pendiente de un hilo,
al que nos agarramos con fuerza,
la misma que ella nos da,
Es una niña muy feliz,
con Susana se lleva genial,
siempre está pendiente de ella,
con Lena asumió responsabilidad.
Susana siempre está
con nosotros, pero parte
de su infancia, entre tíos y abuelos
se ha tenido que repartir,
puesto que con Lena, vamos de
hospital en hospital.
El papel de hermana mayor,
lo lleva muy bien, no da un paso
sin Lena, ni Lena sin ella.
Lena va al colegio,
aunque con esta pandemia
todas las precauciones son pocas,
si se resfria es un mundo,
su peso es muy inferior
al de los niños de su edad.
Su crecimiento es más lento,
pero sigue avanzando.
Esta fuerte y eso nos da la vida.
Hoy estamos muy felices,
a pesar de todos los baches,
que hemos tenido que esquivar.
Hoy no cambiaría nada
de lo que he hecho, aunque en un
momento de mi vida,
pensé en lo peor.
Sin ellas no tengo vida,
ellas todo me lo dan.
Nos limitamos a vivir
el presente, disfrutando
cada segundo, cada instante
que con ellas podemos pasar.
Son nuestro presente y futuro,
hoy no me imagino una vida mejor.
Con ellas hemos aprendido,
a soportar el dolor,
a no desesperarnos por nada,
a valorar la vida , y a exprimir
todo lo que ella nos da.
Si nuestra vida hubiera sido distinta,
hoy no estaría contando mi propia
experiencia personal,
ni comprendería, lo que otros
pueden pasar, doy gracias
por lo que tengo.
Para mis pequeñas
y sobre todo para tí Lena,
porque hoy es tú cumpleaños .
Muchas felicidades
mi amor, mi corazón 💚
Puede dañar la sensibilidad
del lector.
Es un relato de ficción, escuchado
por casualidad, cualquier parecido
con la realidad es mera coincidencia.